Infinitivo; ou, tentativa de avizinhar o improvável 

Penso que não foi à toa que chegamos a esse lugar de violência extrema. De dicotomias como formas insuficientes para abarcar o todo. De polaridades que não correspondem a simetrias. Tendo a crer que práticas perversas e abusivas ganham espaço para existir quando a linguagem chegou ao seu ponto de esgotamento. Se tornaram inefetivas na possibilidade de enunciar outras experiências senão as que já estão dadas. Sem possibilidades de mover-se numa expansão imaginária, viver no discurso, sentido como dogma, torna-se uma modalidade de prisão preventiva.  

É necessário apontar que é a linguagem que inicia a pulsação de novas formas de ser e estar no mundo. Porque é a linguagem mesma as lentes que nos possibilitam fazer leituras dos mundos a partir de suas definições e significados dados ao que experimentamos como gente.  

As linguagens, sejam escritas ou estéticas, são as ferramentas que tornam possíveis as manifestações das novidades emanadas de uma experiência acidental que inaugura novos modos de perceber e sentir. É nesse lugar do experimental, como sutileza criativa e criadora, que Serge Huot nos convida a passear. Pedindo a atenção e o silêncio, mais do que a inquietação e o desejo de respostas. O que o artista aqui propõe é a experiência que estimule novas perguntas.  

Huot atua mais no campo da filosofia, na busca incendiária que convoca a desorientação de paradigmas. O que vai na contramão da grande maioria de artistas que surfam em uma sociologia inadequada trazendo luz a problemáticas estruturais políticas e sociais já muito claramente vistas e sentidas em nosso cotidiano sem acrescentar outras camadas de significados ou de perguntas. De outra maneira, os trabalhos senti-pensados pelo artista procuram ser um marco-zero de modelos infinitos de perceber e reconstruir territorialidades. Voltar a pensar como perceber-se e agir-se dentro de um território. Que territórios são esses? Demarcados por quem e por quê? Que linhas são as que fazem essas separações estruturais? Não é possível reorganizar-se? Não seria possível viver-nos sob a ideia de mapas mais fluidos? Sob definições menos taxonômicas e totalitárias? 

Na arte e na vida, Huot anima-se a transbordar limites, ou melhor dizendo, seguir persistindo em assentamentos nas coisas infinitivas. O infinitivo versa sobre a anterioridade das ações. Dos verbos antes de encarnados em gêneros, números e graus. Clamar por formas infinitivas de ser e estar no mundo é também um convite a nos repensar como sujeitos. Quem podemos ser em um enquanto “tu” e “eu” antes de virar “nós”? Quem podem ser “tu” e “ele” antes de serem conjugados como “eles”? Para a busca de outros paradigmas e novos territórios de existências mais generosas, é preciso pensar, quem sabe, em diminuir as distâncias em que “tu” e “eu” não seja um “nós” tão apartados do “eles”. Atuar no infinitivo é, talvez, inventar lugares onde seja possível avizinhar pessoas a despeito das improbabilidades.  

Como fracasé; o, una introdución a la Zona Habitable

Fracasé. Este verbo aunque inicie esta charla en el pretérito perfecto simple, todos sus modos de conjugación  me quitaron muchas horas de descanso, me costaron muchas lágrimas, instabilidad emocional y, por mucho tiempo, una constante sensación de no pertenencia. Desde muy temprano, me fui dando cuenta de que yo no tenía las habilidades intelecto-emocionales necesarias de una “normalidad” que requieren las demandas sociales: desde el “devido” modo en la  relación íntima (sexoafectiva) a la normatización en las formas de leer, aprender y escribir academicos.

Desde ya, creo sea pertinente decir que esta escritura se acerca mucho más del hacer artístico que de el científico. Está mucho más conformada a la fabulación de que al método academico. Mucho más enamorada del ensayo de que al artículo. Pero, sobre todo, es decir que se trata de un modo de producción de conocimiento. Esta construcción solo fue posible por ser objeto de una existencia experimental y que, por esto mismo, contra-hegemonica. Cada idea aqui compartida ganó forma desde la experiência de un cuerpo erótico-disidente.

La enunciación de un cuerpo-erótico  accede al hecho de que se trata de un cuerpo que solo se mueve por el afecto y que no está en búsqueda de una verdad exacta. Interesa, todavía, perseguir aportes de verdades compatíbles a las relaciones entre Amantes, que entiendo como partes equidistantes de cualquier relación, en que no se lo permita el deseo de aniquilacion.  Por lo contrário, que existan ligaduras hechas de complicidad, de empatia, de soporte mútuo. És en este campo de los afectos que yo ensayo mis modos de creacion. Mi cuerpo en el mundo se conduce y se expresa por capturas-creadoras. Son modos de crear de quien percibe y no de quien “descubre”. Son de quien escucha, y no de quien “responde por”. Dejar afectarse és própio de quien respeta la balanza ética y se reposiciona de acuerdo con las políticas de los ‘Cuerpos’ que se encuentran.

Hay, en ese modo de proceder, la intención de abandono de los modos patriarcales de ser y estar en el mundo, comunmente hipócritas. Al moverme con sinceridad y deseo, decidí que esta escritura, entre tantas cosas, sea una jornada de cura afectiva. Un deseo de reacercarme a mi y de transformar el desamor en otros modos mas amplios de amar. Y creo que tal aporte solo fue posible por habitar un cuerpo disidente. Un cuerpo que se percibió imposibilitado de conformarse a la heteronormatividad, por motivos que no se sabe, como asi también por llevar en si una función neurológica atípica.

Por casi 35 años, estuve acostumbrada al fracaso como una sombra que me negaba la sensación de plenitud y de autorrealización. Tardíamente, fui diagnosticada como perteneciendo al Espectro Autista, en su forma considerada “leve”, muy conocida como Síndrome de Asperger. Si hoy consigo ver sentido y legitimidad en mi modo de ser y estar, no fue por caridad de el (aún) atual modo de construcción del mundo patriarcal, monoteísta, capitalista y heterocisnormativo. Fue a través de los modos anárquicos del arte con los que pude sobrevivir a la inaccesibilidad del mundo “normal”.

El campo experimental artístico fue/y es el lugar que me permite la construcción de una nueva subjetividad y, a través de esta, la libertad de construir, para mi, un método própio de elaboracion de sentidos que comparto aquí.

Modos de usar:

1. el texto que sigue fue concebido por el coqueteo del ensayo con la escritura literária. En esta situacion entrelazada, se permite ciertas libertades. Una de estas, és el de no tener cualquier pretencion en hacer sus/suyas lectoras/es participen de un pensamiento academicista. Aunque, el academico, en su primera concepcion: de diálogo mútuo, construcción simbólica y epistemológica le interesen;

2. És más como ejercício de un pensar, y en menor medida una escritura considerada definitiva, el ensayo trae repeticiones de asuntos, conceptos, hechos, circunstancias de otros textos ya escritos. Esa repeticion intencional se viene del entendimiento de que,  desde mis más de 15 años de trayectória como crítica de arte, entiendo que todo lo que ya escribi participa de un texto único inconcluso;

     3. de la misma manera que artistas repiten elementos formales en la construcción de sus vocabulários estéticos, aqui, también repeti frases y parráfos enteros de algunos textos adentro de otros, evocando ese acto, creativo y creador obsesivo, de quien investiga y madura su hacer en una autorrepeticion cuidadosa. És también una manera de dejar huellas de como mi pensamiento ha sido construído y desconstruído a lo largo de estos años;

     4. vale decir que és por pasión a el lenguaje y sus aportes que se viene el  deseo de quiebre de jerarquías y prejuícios desde los discursos de la soberania de la norma ‘culta’ en detrimento de la ‘oralidad’. Así, algunos ‘errores’ son asumidos como parte de un posicionamiento político. Tanto cuanto, celebran la dislexia que traigo que mucho más me da libertad creativa por la eterna desconfianza de las palabras que insisten en permanecer ‘extranjeras’ en lugar del aprisionamiento por esa condicion que por veces me escapa del control;

     5. el mayor compromiso és con la interlocución que late junto con la vonluntad de reinventar modos de ser y estar en el mundo desde un ejercício del pensamiento y de las formas de sentir como  base fundamentales de la condicion de un existir pleno.

     Que sean bienvenidas todas las trocas. Comienzamos.

La Zona Habitable

És posible que estemos a la deriva en un de los momentos más perversos de la humanidad. Porque después de pasadas todas las experiencias de oscuridad espiritual y intelectual de los Tiempos Médios, la búsqueda por la Iluminación a través de lo conocimiento científico que  vislumbró una Modernidad, hoy quedamonos vacilando en los mismos equívocos. E esto ya sin el abrigo de inocencia de un no-saber, que podría, de algun modo, escusarnos. Para nosostrxs de la contemporaneidad, los tiempos ya no pasan, estan todos presentes y accesibles. Estan todos aquí atropellando los dias. Hace necesario saber lidiar con estas experiencias y conocimientos acumulados, guardados más en datos informativos de que encarnados en las pieles.

     Ya no hay quien escape de este aplastamiento implacable promocionado por los modos de ser y estar del capital. Encontramonos atrincherados en la más vil paradoja que és la consciencia de que seguir en el camino que está puesto llevarános a un fin apocalíptico, al mismo tiempo, que parecenos imposible reconocer cualquier alternativa lejana de la idea capitalista de organizarse como sociedad civil. ¿Lo que hacer? Esta és la pregunta que resuena sin embargo.

     Tal vez, una de las situaciones que nos haya cargado para estar en cierta apatia fue ternos desaprendido a estar-juntxs y aún así saber permanecer en chispas como indivíduos. Como si una cosa solo pudiese existir en su plenitud sin la otra. Un engaño vulgar que hace con que las cosas pierdan sus sentidos cuando hablamos en política: és pensar que esta está alejada de nuestras construcciones simbólicas de la cotidianidad. Sobre esto, Hannah Arendt habla con simpleza tal cuestión y interpelános a una movida de tomada de posicion. Ella dice: “La pregunta sobre el sentido de la política exige una respuesta tan simples y tan conclusiva en si que se podría decir que otras respuestas estarian dispensadas por completo. La respuesta és: ‘El sentido de la política és la libertad’.”

     Adelante de todo esto, me parece no haber otra salida sino aprender a  reinventarmonos. Tomar de vuelta algun control de las situaciones que comunmente se presentan como algo para allá de nosostras. En los últimos tiempos, aprendemos más a dar escusas de que atreverse a un movimiento activo de intervencción sobre las circunstancias que nos fueron dadas. És en este contexto que yo vislumbro el movimiento de construcción de los Cuerpos Autónomos como possibilidad de transformaciones significativas de ser y estar en el mundo.

     Hace mucho que iniciativas privadas de interese público, con miradas y manos hechas a lo hacer artístico, ten afirmado como una alternativa a los modos fantasmagóricos própios de lo capital. >>> cuando hablo en fantasmagoria és acuerdando que tal sistema sobrevive de manera especulativa, creando proyección  de valores en aquello que aún no ‘és’, no existe. No es por nada, que su cartilla enseña a llevarmos la vida en responder por demandas imaginárias, y no  necesidades concretas. <<< El princípio de la existencia de Les Cuerpos Autónomos son en si mismos el contraste al sistema capitalista hetero cis normativo. Tratase de percibir todes les cuerpos y cada une como corporalidades enteras, potentes, distintas e absolutamente relevantes para la dinamica saludable de una Zona Habitable. El Cis-tema capitalista desconcierta toda la gracia y belleza de la persona humana. Porque solo puede lograr mantener su engranaje si impone etiquetas fijas en las corporalidades que tienen que encajar en un patrón. Cada etiqueta significa atender a un rol ya pre determinado y impuesto de actitudes, emociones, modos de ser y estar. Conviertendo cada corporalidad en una máquina hacedora que actua por demandas y nunca para atender sus propias necesidades. En la Zona Habitable les Cuerpos Autónomos son corporalidades autorrealizadoras que se ponen en juego colaborativo de afecto y afectación. Osea la dinamica saludable de manutencion de la Zona Habitable es de que cada Cuerpo que afecta y se deja afectar vayan transformandose en sus mejores versiones. Es decir, la corporalidad nunca será una entidad fija y determinista. Se lo permite cambiar desde el aprendijaze del juego con les otres cuerpos.

Cuando pienso en este confinamiento que se convertió ser un “ciudadano de bien” conformado a los modos de gobernar que nos niegan derechos civiles más elementares, hay que celebrar y aumentar esfuerzos para que estas iniciativas Autónomas que promueven un estarmonos-juntxs no se pierdan, no se deshagan, no sean aplastadas por las dificultades de supervivencia. Nos falta comprender que política no és un conocimiento listo a acceder. Política és lo juego en este espacio entre personas. Son las maneras que precisan ser creadas para continuarmonos existiendo: de un lado, como indivíduos plenos, de otro, como comunidad que se mueve adentro de circunstancias que no son estáticas. Y és justamente en este punto que los Cuerpos Autónomos protagonizan otras formas de articular encuentros y promocionan políticas, sobre todo, del afecto. Son a través de los procesos artísticos, comprendidos como conocimientos compartibles, que tais iniciativas tienen reactivado espacios públicos en su esencia, espacios en que se estimulan los diálogos que son apertura e no cooptacion.

    La Zona Habitable es el espacio-tiempo donde les Cuerpos Autónomos se ponen en juego como sujetos llenos de ganas, deseos, potencias. Involucrarse en una función es una elección secundaria, que debe ser desarollada apenas por las necesidades y no demandas. Un Cuerpo Autónomo se deja jugar en gravitación con les otres Cuerpos para autorrealizarse a través de una colaboración reciproca. Zona Habitable és um concepto apropriado de la astronomia que significa la faja de distanciamento máximo y mínimo en relación a una estrella generadora de calor. Estar adentro de esta faja permite la existencia de água en su estado líquido – que torna possíble la vida organica. No hay Zona Habitable sin Estrella. La Estrella es responsable por la vida misma. En nuestro concepto significa el conjunto de conocimientos, hábitos, valores, tecnicas, sabidurias responsables por mantener el juego saludable entre los Cuerpos Autónomos. Importante decir que les Cuerpos Autónomos nunca estan, ni van estar ocupando el mismo espacio. Habitando el mismo exacto lugar. De esta manera, hay que saber que La Estrella brilla siempre en la misma intensidad todavía la recepcion de esto brillo nunca va a ser de el mismo modo, con la misma intensidad para cada Cuerpo. Es decir, que cada Cuerpo recibe la cantidad necesaria para mantenerse sano. Y lo que es verdad para un Cuerpo/corporalidad no es necesarimente verdad para el otro. Y esto hay que ser suficiente en esta construcción colaborativa en la Zona Habitable.

Si pensarmos en lo calor-luz de una estrella como una acepción de la Verdad, és posible entender que hay que existir en nuestras construcciones de mundos una zona en que la singularidad de los Cuerpos no solo coexistan, más también afecten unos a los otros tornando posibles sus existencias plenas. És necesário vislumbrar que la verdad-calor-luz como forma pura, solo existe en si misma. A encuentrar cada Corpo este calor-verdad, respetando su constituicion natural-particular, hace con que su absorcion genere vida de acuerdo con la necesidad de ese Cuerpo. És decir que cualquier tentativa de imponer una cantidad de calor-verdad sobre un Cuerpo, sin respetar sua constituicion natural, puede impedirlo de existir en su plenitud. De igual modo, se percibe que estar próximo demasiado de ese calor-verdad, la vida organica se torna imposíble, así como, si demasiado distante. Cada Cuerpo posicionado en la Zona Habitable se encuentra alli por una necesidade de existir en su dimension mas plena y que solo és posible permanecer en este lugar de potencia en funcion de la fuerza gravitacional de otros Cuerpos. És decir que la Zona Habitable solo evoca un existir autorrealizador para cada Cuerpo si de igual modo haya una autonomia afectiva y afectable.

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* este texto es apenas una pequeña parte de la ponencia presentada en el V Congreso de Estudios Poscoloniales y VII Jornada de Feminismo Poscolonial en 2020, Buenos Aires-Argentina. (Virtual)

** el texto como esta fue presentado en el Primer Encuentro Internacional de Feminismos Comunitarios Campesinos y Populares en Abya Yala en 2022, Tilcara-Jujuy, Argentina. (Presencial)

Por uma ética da Travessia | Pedro Ton

Há muito se perdeu a pergunta: sob a que éticas estamos submetidxs? Sob que modos de perceber? Sob que modos de ser e estar no mundo? Há um sentimento geral de rechaço que mira os muitos tipos de violências escondidas em moralidades impostas. E ainda que isso esteja bem. Não se chega ao outro lado. Em equações simplistas, a cultura contemporânea tem igualado tudo a zero. E nesse proceder, recorre ao choque no lugar do diálogo. Acede ao desejo de destruição mais do que aos gestos construtivos. Está armada e disposta mais a nomear e combater inimigos do que propor zonas habitáveis. Combater moralismos é apenas um passo do longo caminho que nos levará novamente às fabulações construtoras de sentidos para remontar comunidades globais, locais e apaziguamentos individuais saudáveis.

A Travessia, em um sentido pleno é, sobretudo, nesse momento histórico, a ética imprescindível. Porque é a que nos dá ferramentas para uma interface com as coisas do mundo com as complexidades e generosidades necessárias. É inundado dessa ética que Pedro Ton cria seu vocabulário estético. É com poesia contundente que o artista narra e revela as coisas desse mundo sombrio a que estivemos desamparados nesses últimos anos. Ainda assim, à beira de tantos abismos, não se submete a superficialidade de imagens e discursos meramente acusatórios. Apontando a uma realidade maniqueísta inexistente entre vítimas e algozes. Ao contrário disso, Ton abraça opacidades. Toma para si a  complexidade das circunstâncias que nos interpelam. Com desejos de transformações reais, se faz possível um agir com elementos do que está dado. Longe da positividade tóxica. Mas com anseios sinceros e aguerridos de cura. Ton manifesta toda força de uma ancestralidade que nos regala sabedorias e poderes de sanar. 

Sua Travessia narra sobre um ser e estar no mundo que fala da ambivalência das circunstâncias e dos sentidos, mais do que essa dualidade de opostos. Coisas da ordem do terrivelmente belo a que não nos propusemos deixar estar. As coisas do mundo não são da ordem do “bom” ou “mau”. Simplesmente são. Armadilhas ou presentes de realidade complexas. Entre imagens-oráculos sobre paletas de cores que protagonizam e narram sobre modos  de estar e seus sentidos, o artista nos convoca a leituras e redesenhar mundos que sejam menos pueris.

Ética, Arte e Magia

Uma das questões que, desde muito, envolvem as artes visuais é se essas deveriam atender a alguma função seja ideológica, política, social etc. Tal discussão, entretanto, parece-me demasiado estreita porque dentro da complexidade politico-estrutural em que se dão as produções, sobretudo, no que diz respeito à distribuição desigual de recursos, do acesso institucional e da devida visibilidade a todxs artistas, determinar uma funcionalidade seria, antes de tudo, limitar seus modos expressivos de um lado, de outro, decantar em algumas espécies de moralismos. Em contraponto, uma consideração que percebo imprescindível, é o aporte ético-estético que de modo inevitável toda e qualquer arte está involucrada.

Penso que das contribuições conceituais mais relevantes como ferramenta epistemológica se destaca a generosa enunciação do crítico de arte Mário Pedrosa ao elaborar as artes visuais como um “exercício experimental da liberdade”. Porque, dentro disso, a ideia de funcionalidade imediatamente cai, e de maneira aberta e prolífera as produções artísticas se veem entrelaçadas nessa ética necessária que se chama liberdade. Esse é o legado a que xs artistas pernambucanxs Letícia Barbosa e Abiniel Nascimento se engajam e o contexto em que nasce “Todo trânsito é uma escuta”, concepção de acontecimento artístico que extrapola a ideia de exposição.

Há algo de revolucionário em que xs artistas instaurem, de modo mágico, um espaço público (político por natureza) em um lugar que se quer institucional, solene, pouco móvel. Que invoquem práticas experimentais e ritualísticas dissolvendo o sentido de “exposição”. Ou seja, ativam um estado artístico de criação contínua no lugar de algo que historicamente se apresenta de modo estático. Em outras palavras, a proposta de Barbosa e Nascimento inaugura um aporte transmigratório e transcendente nas artes. Ao conceberem a “Zona Aberta de Performance”, um convite aberto a outrxs artistas e todos os públicos às práticas e experimentações performativas, reivindicam a corporalidade como ferramenta de força narrativa e modo de auto-inscrição no mundo. 

Em este estado de acontecência, em que obras de arte não se encerram em objetos, nem no tempo de uma performance, mas na potência criadora e criativa dos corpos que ativam, (re)constroem e (re)significam tudo, o conceito de “obra aberta” toma uma dimensão muito mais complexa. Sobretudo, quando se tratam de obras-rituais que edificam pontes para outros mundos, outros estados de percepção, outras invenções de corporalidades.

Nos últimos anos, os caminhos da fabulação artística contemporânea, sobremaneira, forjados pelo mercado, chegaram a uma encruzilhada ético-estética em que uma pulsão imediatista toma um  proceder quase similar à reportagem das tragédias diárias. Como uma tentativa de frotagem da matriz do real-agora sem qualquer outra camada semântica em busca desenfreada por materializar os relevos dos atuais acontecimentos históricos. Algo que inevitavelmente parece só aportar as superfícies. São trabalhos de arte que só nos fazem (re)sentir todas misérias sem que seja possível outras experiências para além das que pelas quais  já estamos sendo historicamente atropelados. Trata-se de uma arte que aposta na claridade do estresse do próprio assunto a elaborar uma complexidade e opacidade estésica de uma experiência estética mais profunda que ultrapassem as questões do aqui-agora. Assim que ter acesso a concepções artísticas mais generosas como “Todo trânsito…” faz-me repensar sob que éticas estivemos submetidos até aqui. 

Pensar em liberdade como ética necessária é também perguntar-se: o que as produções artísticas têm aportado? De que falam, com quem falam, por quem falam? O sujeito criador dessas artes têm que gênero, que história, que cicatrizes? Pensar numa ética da liberdade é, sem lugar a dúvidas, entender como cada corporalidade se inscreve no corpo social. A liberdade não é um conceito dogmático, mas sim, algo que se enuncia a partir da experiência de cada corpo individual. Um corpo sem a experiência de violência, ou qualquer trauma histórico, exercita sua liberdade em seus muitos modos de dizer: sim. Mas, se um corpo carrega consigo a experiência constante de traumas e violências político-históricas, o exercício de sua liberdade é dizer: não, não mais.

É desse modo que Barbosa e Nascimento exercitam suas liberdades em suas proposições artísticas experimentais: aportando a possibilidade de que as corporalidades se construam, experimentem a si mesmas, se escutem, e transitem por novos modos de ser e estar no mundo. Uma proposta que evoca a mágica na dimensão artística. Que refunda as ideias de territórios e espiritualidades. 

inexcusable

“No creo que sea necesario saber exactamente lo que soy. El interés principal en la vida y el trabajo es convertirse en alguien más que no eras al principio. Si supieras cuando comenzaste un libro lo que dirías al final, ¿crees que tendrías el coraje de escribirlo? Lo que es cierto para la escritura y para una relación de amor, también lo es para la vida. El juego vale la pena en la medida en que no sabemos cuál será el final.”

M. Foucault

Mientras sano de un golpe en la pierna y de haber lastimado el tendón de mi pie derecho saltando por las piedras en búsqueda de mejor lugar para disfrutar de la cascada, descanso el cuerpo de las crises alergicas tipicas de esta estación del año. Fue un fin de semana largo. Días de salir a pedalear bajo el alumbramiento de la luna enamoradera casi llena que todavía mengua. Regresar con el sol rompiento el frescor de la oscuridad. Siento el dolor placentero de esta mañana. Me puse acostada al piso y una alfombra cobija mi estado de lucida suspension. Atesoro estos momentos que puedo estar en alguna especie de paz. Abrigada en mi buzo rojo favorito, de un programa de transbordador espacial gestionado por NASA en los años 1980, aunque por la temperatura que hace sea innecesario: encantome con la luz tíbia amarilla sobre los libros que logro nunca llegar hasta la última pagina. Al lado, otros que leí enteros todavía no los terminé. Los llevo conmigo aquí: adentro. Siguen aconteciendo en mi cuerpo-imaginación. Con la soledad, solo interesame el roce breve. El aliento de su presencia ni cerca ni tan lejana. Terminar un libro es como cerrar la puerta a una relación de afecto. Así que prefiero no.

Todo esto dame una sensación de pertenencia. No sé como se va en otras personas. Pero esa narrativa que llamo vida no tiene sentido sino cómo ritual etico-estetico con las gentes, las cosas y los hábitos que amo.  Por suerte, encuentro lo e-book que tiene una charla de Foucault en Brasil en los años 1970 y encantome tanto que su aporte rompa con los modos binários, igualmente autoritários, de construcción de discurso. Casi siempre acusatorios nunca autocriticos. Me doy cuenta del patrón también alrededor: de que el fracaso que uno siente sobre si mismo siempre es munición para atacar el otro que nada tiene que ver con sus miserias personales. Todavía es así que la mente tacaña funciona: el otro-enemigo. Cuando no acusa, mimetiza a quien, de hecho, es interesante. Como si el simulacro del modo de ser y estar en el mundo que se envídia pudiese agregar el mismo valor. Pero no, nunca. Creo que de ahí se nace la grieta interminable entre quien vive y quien dice que vive. La inteligencia (que de hecho ni siempre tiene que ver con libros) y la mediocridad.

Reconozco que hay cierta demencia en seguir vinculada a quien hace mucho no comparto, no veo, tampoco sé de detalles de su existencia, me pego conmigo misma. Aún así creo que sea permitido que ese delírio que llamamos amor tenga la cara y la forma que nos parezca bien. Con ejercicio del tiempo, suena adorable que me detenga en esto modo suspendido de afecto y no me lo pierda en tipos enfermos de relación anclados en la miserable idea de vincularse que solo se sostiene en la mentira, la manipulacion y el rechazo como modos “legitimos” de “encuentro”. Me suele seguir conociendo gente. Disfrutar de magicos momentos. Aunque a veces sea inevitable regresar a mi casa sola. Ya sin ganas de estos juegos de encaje. No quiero encajar en nadie, tampoco que sea un esfuerzo para alguién dejarse estar conmigo. Cuando imagino la cantidad de gente que para cumplir algún modo de relación necesita seguir la regla del otro: dame un escalofrío que sube por la espalda hasta la punta de mi cuello. Sigue en moda esto casi-amor en que estar en pareja significa atentarse a la listita de no-debo para hacer quien-me-ama-feliz: 1. no debo dejar de contestar en menos de 5 minutos sus mensajes. 2. no debo tener cualquier contacto con mis ex (aunque sean relaciones sanas de amistades) 3. no debo hacer planes de disfrutar mi tiempo sin consultar “mi amor”… De hecho, la listita es interminable. No estamos hablando de un manejo de cuidados con quien nos gusta. Pero más bien un conjunto de normas que uno te hace parecer que “lo merece”. Sin lugar a dudas se trata de una completa falta de recepcion a la otredad y de confianza en si mismo y en la relación que es mejor transformalas en reglas claritas que le generan “paz”. Pero no hay paz. La desconfianza es un bichito instable. Cuando menos se espera toma la forma de un oso inmenso y con hambre. Y cuando piensa en comer apenas destruye la buena fe de la pareja. La buena onda. Destruye y sigue hambriento. Aunque hambriento y un poco culpable. La culpa siempre es parte inescapable en estos tipos de relación. Como si la culpa tuviera la magica de hacer el deseo de poseer en alguna ternura. La trampa de la romantizacion del oso implacable y por supuesto del daño.

Pienso en ella, una de las mujeres más bellas del planeta. Ojalá pudiesen saber que no es exagero. Pienso en todo que me hace sentir. Si esto sería amor o solo demencia. No hace mucho fui en búsqueda de saber por fin que sería el amor. Leí poetas, filósofxs, amigxs, psicólogxs, ensaístas etc. A casi todo que leí había algo que parecía hacer sentido. Completamente razonable. ¿Pero el amor es algo razonable? ¿Es posible acercase de esta poderosa entidad a través de la razón? Una de las respuestas que mi sanó de volver a eligir muy mal las relaciones fue de un filósofo argentino Darío Sztajnszrajber. Hablaba del amor político. Que lo explico así: un amor que no desea el juego de encaje sino más bien elige la integridad y integralidad de la otra persona. Le desea entera, le ama entera, le acepta entera y no apenas las partes que le conviene encajar en su rutina.

El amor cada vez más me parece un tango. Esta hemosa danza apasionada. De hecho, no habería motivos a juntarse en pareja sin la pasión, aún así solo esto no basta. Hay que lograr seguir aprendiendo cómo se mueve el cuerpo de ella. Como respira. Como flaqueja. No hay danza sin presencia y atencion. A bailar juntas muy cerca a sentir el sabor, la textura, el olor y la pulsacion de cada miembro de su cuerpo. Aprender que la danza permitenos que bailemos solas a la distancia suficiente en que una se mueve con independencia aunque siga testigo de la otra. La mirada que no se distrae. O esto breve momento que nos damos la espalda porque algo puede ser abrumador. Pero se sigue. En pasos de improvisos y también coordinados pela movida misma de la música que se eligió. Hasta que de nuevo haga sentir el aliento, la pierna que cruza. La tijera que no corta. Pero más bien acoge. Pienso en ella porque nuestro amor fue asi: un baile de bellas músicas que tuvo que se suspender. La vida fue generosa con nosostras pero no con la pareja. Tuvimos que dejar ahí en la memoria lo que fuimos.

Deleuze cierta vez dijo que, de hecho, enamoramonos de la demencia de alguien. De esta cosa muy idiosincratica, su locura ponele. Es por lo raro que nuestro corazón tembla. Es por darse cuenta de nuestra capacidad de amar lo vulnerable de alguién. Y desde ahí desarrollar un linguaje propio, compartido.

De hecho, cuando me acuerdo de ella no es por la cara perfecta, o su talento increíble para artes visuales. Pero del lazo ridiculo que daba en los cordones de su buzo negro casi roto que usaba para casi todo. De su mania en fotografarnos incansablemente desde los aparatos de seguridad, sobre todo de las tiendas de eletronicos cerca de casa. Yo me enamoré de ella muy rápido. Es inevitable gustar de alguién tan sencilla en la entrega. Sin da vueltas. Pero me di cuenta de esto, en los detalles que esto significa: no solo de sentir: cuando nos separamos. Mismo que ya no eramos parejas seguimos hablando. Ella ya estaba viviendo en otro pais. Dijo que me extrañaba. Yo le dije que coincidia. Ella preguntó que más yo extrañaba. Por un momento pensé que seria difícil eligir. Todavía la respuesta me vino facil en una rara,  todavía dulce imagen. Que más extrañaba eran sus besos, o casi esto. Era cuando siempre que intentaba me besar con cierta pasion su nariz puntiaguda me golpeaba el ojo. Y yo la pedía por dios que siempre pudiese golpear al menos lo ojo que no funciona bien y listo. Y ella carcajeó desde la pantalla. Yo carcajeé con ella. Y me recuerdo de esto. De como hacía la vida inexcusable al carcajear con ella.

Hace un par de meses conocí alguién también de belleza planetária. De hecho, tiene la misma etica, el mismo modo de entregrarse al mundo en lealtad, sin vueltas. Mientras compartimos evito sus ojos. Siento el peligro que hay en esta su mirada profunda. Mi mar adentro pide calma. Que no me mueva. Aún no. Hay que lograr lidiar con los vientos antes de. Para que la tormenta cuando venga no lo sea fatal.

Esos días me sentí um poco aturdida con la complejidad del corazón humano. Me sorprendí piensando que tal vez el mismo misterio que lo hace latir también lo hace doler en circunstancias inintelegibles. No comprender, pero dejarse amar y ser amor: politico-apasionadamente. Por fin, me fijo en la posibilidad de compartir un día más con ella. Un día más que la vida me parece sana, terriblemente dulce, inexcusable. Mientras tanto sano de los golpes y de todo que ya me ha lastimado. Me queda esto dolor, placentero, como el roce de su piel que cuando acercase mi miedo pide para que no la lea hasta la última pagina.

Zona Habitável

É possível que estejamos à deriva num dos momentos mais perversos da humanidade. Porque depois de passadas todas as experiências de escuridão espiritual e intelectual dos Tempos Médios, da busca pela Iluminação através do conhecimento científico que vislumbrou uma Modernidade, hoje quedamos vacilando nos mesmos equívocos. E isso sem mais o agasalho de inocência de um não saber, que poderia, eventualmente, nos desculpar. Para nós contemporâneos, os tempos já não passam, estão todos presentes e acessíveis, estão todos aqui atropelando os dias e é preciso saber lidar com essas experiências e conhecimentos acumulados, estocados mais em dados informativos do que encarnados nas peles.

Já não há quem escape desse esmagamento implacável promovido pelos modos de ser e estar do capital. Encontramo-nos encurralados no mais vil paradoxo que é a consciência de que continuar no caminho que está posto nos levará a um fim apocalíptico, ao mesmo tempo, que nos parece impossível reconhecer qualquer alternativa para longe da ideia capitalista de se organizar como sociedade civil. O que fazer? Essa é a pergunta que ressoa inconteste.

Talvez, uma das situações que nos tenha carregado para um estado de certa apatia foi ter desaprendido a estar-juntos e ainda assim saber permanecer em chamas enquanto indivíduo. Como se uma coisa só pudesse existir em sua plenitude sem a outra. Um engano vulgar que faz com que as coisas percam seus sentidos quando vamos falar em política, é pensar que essa está alienada das nossas construções simbólicas do dia a dia. Nesse sentido, Hannah Arendt simplifica tal questão de modo a nos trazer de volta ao movimento de tomada de posição. Ela disse: “A pergunta sobre o sentido da política exige uma resposta tão simples e tão conclusiva em si que se poderia dizer que outras respostas estariam dispensadas por completo. A resposta é: ‘O sentido da política é a liberdade’.”

Diante de tudo isso, me parece não haver outra saída senão aprendermos a (nos) reinventar. Tomar de volta as rédeas das situações que comumente se apresentam como um para além de nós. Nos últimos tempos, aprendemos mais a dar desculpas do que atrever-se a um movimento ativo de intervenção sobre as circunstâncias que nos foram dadas. É nesse contexto que eu consigo vislumbrar o movimento da construção dos Corpos Autônomos como possibilidade de transformações significativas de ser e estar no mundo.

Há muito iniciativas privadas de interesse público, com olhares e mãos voltados ao fazer artístico, têm se afirmado como uma alternativa aos modos fantasmagóricos próprios do capital. >>> Quando falo em fantasmagoria é lembrando que tal sistema sobrevive de maneira especulativa, criando projeção de valores naquilo que ainda não ‘é’. Não à toa, sua cartilha ensina a levarmos a vida em responder por demandas imaginárias, do que necessidades concretas. <<< O princípio de existência dos Corpos Autônomos já é em si mesmo um completo contraste ao sistema que desconcerta toda a graça de sermos humanos e nos transporta para o lugar de apenas meros “fazedores” em busca de cumprir alguma função. Dentro da Zona Habitável os Corpos se colocam antes enquanto sujeitos com suas vontades, desejos, potencialidades: o designar de suas funções é uma escolha secundária, e são desenvolvidas e aquecidas no calor das necessidades.

Quando penso nesse confinamento que se tornou ser um “cidadão de bem” diante de modos de governar que nos negam nossos direitos civis mais elementares, há que se celebrar e aumentar esforços para que essas iniciativas Autônomas que promovem um estarmos-juntos não se percam, não se desfaçam, não sejam engolfadas pelas dificuldades de sobrevivência. Falta-nos entender que política não é um conhecimento pronto a ser acessado. Política é o borbulhar desse espaço entre pessoas. São as maneiras que precisam ser criadas para continuarmos existindo: de um lado, como indivíduos plenos, de outro, enquanto coletividade que se move dentro de circunstâncias que não são estanques. E é justamente nesse ponto que os Corpos Autônomos protagonizam outras formas de articular encontros e promovem políticas, sobretudo, do afeto. São através dos processos artísticos, entendidos como conhecimentos compartilháveis, que tais iniciativas têm reativado espaços públicos em sua essência, espaços em que se estimulam os diálogos que são abertura e não cooptação.

Entendo o conjunto de trabalho e procedimentos de Elen Braga como um Corpo Autônomo que se põe em gravitação com outros Corpos para autorrealização através de uma interdependência. Os trabalhos de Braga quase sempre flertam com o absurdo e demandam complexidades de procedimentos para existirem impossíveis de se realizar de modo solitário. Um dos seus trabalhos mais recentes, “Elen ou Hubris, 2020″ trata da manufatura de um tapete tufado de 24 metros 460 centímetros que levou 364 dias para ser concluído e um total de 2184 horas de trabalho. Foram usados 200 quilos de lã e pesa cerca de 400 kg no total. Foi exibido, no dia 8 de março de 2020, no Arco do Triunfo do Parque Cinquentenário em Bruxelas, na Bélgica, usando o suporte de uma grua de 40 toneladas. Além dos jogos políticos de conversações com a Secretaria de Cultura do país, elaborar e manejar o objeto em si requereu o compromisso de muitos outros Corpos.

Zona Habitável é um conceito apropriado da astronomia que significa a faixa de distanciamento máximo e mínimo em relação a uma estrela geradora de calor. Estar dentro dessa faixa permite a existência de água em seu estado líquido – que torna possível a vida orgânica. Se pensarmos no calor-luz de uma estrela como uma acepção da Verdade, é possível entender que há que existir em nossas construções de mundos uma zona em que a singularidade dos Corpos não só coexistam, mas também afetem uns aos outros tornando possível sua existência plena. É necessário vislumbrar que a verdade-calor-luz como forma pura, só existe em si mesma. Ao encontrar cada Corpo esse calor-verdade, respeitando sua constituição natural-singular, faz com que sua absorção gere vida de acordo com a necessidade desse Corpo. É dizer que qualquer tentativa de impor uma quantidade de calor-verdade sobre um Corpo, sem respeitar sua constituição natural, pode impedi-lo de existir em sua plenitude. De igual modo, fica dado que estar próximo demais desse calor-verdade, a vida orgânica se torna impossível, assim como, se demasiado distante. Cada Corpo posicionado na Zona Habitável se encontra ali por uma necessidade de existir em sua dimensão mais plena e que só é possível permanecer nesse posicionamento em função da força gravitacional de outros Corpos. É dizer que a Zona Habitável não só invoca um existir autorrealizador para cada Corpo, mas de igual modo uma interdependência afetiva e afetável.

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*texto 2015-2020

**tornou-se capítulo do ensaio “Por uma política do fracasso: os mais de 12 trabalhos de Elen Braga; ou, o anti-Hércules.” O ensaio foi apresentado em V Congreso de Estudios Poscoloniales y VII Jornadas de Feminismo Poscolonial, sediados em Buenos Aires Argentina em dezembro de 2020.

***saibam mais sobre a artista Elen Braga em http://www.elenbraga.com

Estado | Serge Huot

“Trata-se de lutar, muito mais, contra a poluição subjetiva do que contra a poluição objetiva – a poluição dos sentidos e da mente, muito mais do que a do ar e da água.”

Pierre Restany, em “Manifesto da Natureza Integral”

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Estado é um fragmento da trajetória de trabalho do artista multimídia francês Serge Huot, desde sua gênese, seu movimento e sua atual produção. Um ensaio poético que traz vídeos, objetos, fotografias, esculturas, manuscritos e entrevistas. Remonta estados existenciais que delineiam as formas de pensar e sentir do artista.

Vale a pena lembrar que todas as construções estéticas são sintomas das formas ideológicas que organizam as coisas no mundo. Apesar da abertura que a arte contemporânea trouxe, sobretudo, no que diz respeito às experimentações e reinvenção das linguagens estéticas, ainda paira, de maneira silenciosa, um modelo de fazer arte, tipicamente europeu, baseado numa estrutura racionalista e excessivamente discursivo.

Há muito a experiência estética tem sido, cada vez mais, esvaziada por uma repetição de métodos, tanto quanto, pelo excesso de discurso em seus conteúdos. Tanto que fruir um trabalho de arte já não revela o corpo em sua inteireza (perceptiva, cognitiva, intuitiva), mas ativa um acesso quase que meramente retiniano e racionalista. É na contramão desse entendimento que Huot fundou seu modo de fazer arte. Para além da criação de um vocabulário estético, o artista participa e introduz situações ritualísticas que o fazem retornar aos primeiros fazeres artísticos, quando o humano ainda não era “civilizado”, que amalgamavam cotidiano, celebração e magia. Desse modo, amplia o campo perceptivo de quem frui.

Para Huot, o ser humano não está descolado da natureza, nem a civilidade é uma contraposição ao natural. Muito pelo contrário, o humano, por sua condição biológica, deveria perceber seu habitat como parte dessa imensa Comunidade Natural. Não à toa, suas esculturas feitas de madeirite, material comum nas construções civis, tem uma estrutura elementar que se repete organicamente, como acontece na Natureza. Estado é um convite para entender que se o mundo hoje se encontra aflito é por tantos confrontos de ordem Cultural e que só há saída se voltarmos a ativar em nós nossa porção Natural.


_texto curatorial da exposição Estado, de Serge Huot.

_Centro Cultural Banco do Nordeste – Sousa-PB.

_janeiro, 2016.

Projeto Ciclorama #2 | Sergio Pinzón

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São Paulo, vinteedois de janeiro de doismiledezesseis

No sonho do homem que sonhava, o sonhado despertou.”

Jorge Luis Borges em “As ruínas circulares”.

Querido Sergio,

Depois do nosso recente encontro para conversarmos sobre seus trabalhos. Reafirmou, em mim, a ideia de que para além de alguns conceitos que seus trabalhos apontam – tais quais: simulacro, dispositivo, espaço/tempo –, há neles uma condição inevitável a ser considerada: o trabalho como acontecimento. Já não é de agora que o desejo de acessar a arte através de um aporte meramente racional tem empalidecido as experiências estéticas e colocado em xeque o lugar da imaginação criativa de quem frui. Desse modo, ao ser deportado da experiência criadora, aquele que deveria ser um fruidor volta a ser apenas espectador de um trabalho de arte.

Seria um erro enorme, depois de reconhecida a importância da participação no binômio arte-público – e, sobre isso, sempre vale a pena ler e reler Clark e Oiticica –, voltarmos a ter uma relação retiniana, limitada, com qualquer trabalho. E aqui passo a afirmar que, sim, seu trabalho Projeto de Ciclorama #2 traz preciosos conteúdos de deslocamentos semânticos. Como no caso do hiperlink possível: Paço(das Artes)/Palácio(de Versalhes) que faz pensar, ainda mais no caso dos nossos países Latino-Americanos, em como ainda é intenso e real o desejo cafona de emparelhamento às expectativas dos países – de maneira muito equivocada ainda citados como – de primeiro mundo. Mas, para muito além disso, desse aporte racional, o trabalho me desperta um outro lugar de passagem.

Para quem sempre se deixou conduzir pelas adoráveis mãos da imaginação-literária, me foi inevitável pensar sua proposta de Ciclorama pelo viés da máquina de realidade invisível. O Realismo Mágico sempre me salvou de não ter que passar pelo torturante exercício do pensar distanciado do prazer. O que quero dizer é que sempre me foi mais proveitoso acessar as coisas reais através das narrativas irreais, ou, em melhor palavra: fantásticas. Meus primeiros passos para entender física quântica, dobras do tempo, teoria da relatividade, não foram pelos livros científicos, mas através dos deslumbrantes cenários e construções dialógicas de brilhantes escritores como os argentinos Jorge Luis Borges e Adolfo Bioy Casares.

Creio que esse é um legado do qual nós latino-americanos não podemos prescindir. De entender que na arte cabe o lugar da razão, do argumento lógico, mas sobretudo, a arte é o lugar da intuição, do devaneio, da viagem feita com os pés fincados no chão. É por esse olhar que quero experimentar teu Ciclorama: como uma máquina de uma realidade invisível. Numa relação estética em que se é possível se transportar para outros lugares. E que nesse transportar-se sejam possíveis também os exercícios do pensar que nos conduzem a novas possibilidades de construção do conhecimento. Até porque se não for nessa possibilidade de criarmos novos conteúdos, a partir da experiência estética, eu não conseguiria ver relevância da arte. Não me cabe a ideia de uma produção de arte que existe apenas para constatar uma realidade. Como em muitos trabalhos atuais se pode ver. Usam de um artifício estético para apenas propor um jogo de “enigmas”, quase sempre, pouco desafiador. Esse jogo de “adivinha do que estou falando?” do artista contemporâneo reverbera muito mal em nossa já defasada cultura.

Por último, retomo o que comecei dizendo sobre a arte ser acontecimento. É que nunca se pode perder de vista que a arte ela nunca é-em-si. Mas se reinventa e se reconstrói a partir de contextos sejam esses objetivos (lugar/arquitetura/economia…) ou subjetivos (a partir das narrativas de qualquer um que se inteire/integra à obra). Desse modo, é sempre bom lembrar que a experiência estética nunca estará encerrada num conjunto de discursos. E assim, faço votos que tua paisagem-transferida seja um portal para viajantes interessados em outros mundos.

Carinhosamente,

.a*


*Ana Luisa Lima (1978), nasceu em Recife, baseada em São Paulo, é crítica de arte, escritora e pesquisadora independente com foco em literatura e artes visuais – imagem e narrativa. Editora da revista Tatuí (2006-2015). Criadora da Cigarra Editora com selos para livros de arte e literatura. Colunista da revista online vacatussa.com. Faz parte do grupo de crítica do CCSP.

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texto é uma interlocução com o artista selecionado pela Temporada de Projetos do Paço das Artes 2016 – São Paulo-SP.

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ABERTURA
28 janeiro, 2016 – 19h00
VISITAÇÃO
28 de janeiro a 27 de março de 2016
Grátis
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O vazio inevitável, uma saudade irreparável | Serge Huot

“Trata-se de lutar muito mais contra a poluição subjetiva do que contra a poluição objetiva – a poluição dos sentidos e do cérebro contra a do ar e da água.”

– Pierre Restany

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Sim, da última vez que o encontrei, pairava sobre ele uma nostalgia que lhe fazia pesar a própria vida. Um estado melancólico demasiado. Um vazio planetário. Do tamanho do mundo. Como se tivesse sido arrancado de seu habitat e condenado ao exílio perpétuo. Não havia palavra ou imagem terrena que o consolasse. Já não havia paz, ou esperança. Não havia planos, nem tentativas. O Equívoco tinha se instalado como se fosse a coisa mais Natural.

*

Serge Huot tem feito acontecer _e resistir junto com_ sua produção artística sob a sombra de promessas ideológicas que jamais tiveram intenção de se cumprir enquanto emancipação real do indivíduo. Nascido no que consideram o berço intelectual da sociedade ocidental, testemunhou o surgimento, e suas respectivas quedas desastrosas, de construções ideológicas que prometeram resolver os problemas do mundo. Contudo, a grande ironia do mundo dito civil ocidental é que esse foi forjado criando o separatismo hierárquico: razão x percepção, cultura x natureza. Como se as criações humanas fossem demasiadamente especiais. Atos extraordinários de uma supra-espécie do mundo Natural.

*

Se não fosse a embriaguez desse dia a dia que se desenrola em demandas frívolas, o corpo já teria sucumbido à tristeza irremediável. Consciência não é coisa que se pode ter sem sofrer de suas graves consequências. Ela dilacera qualquer tentativa de repouso da alma em uma ficção confortável. A lucidez que ela traz se põe veemente alerta à qualquer tentativa de desvio da rota de nosso senso de responsabilidade sobre as coisas. Como um faroleiro solitário atento a qualquer sinal de naufrágio nessa imensidão chamada mar.

*

Como artista, a sensibilidade o toma de assalto. E por certo, sua consciência por vezes lhe pesa. E é entre essa condição inevitável de estar no mundo e entendê-lo como um produto muitíssimo equivocado de escolhas humanas desastrosas é que ele construiu seu vocabulário estético. Com elementos formais que se repetem que evocam o modo de existir harmônico da Natureza, ao mesmo tempo denunciam esse modo de existir demasiadamente Humano autodestrutivo.

À deriva, nessa que parece ser apenas uma fábula da vida humana na Terra, Huot sente ‘Saudade do Mundo’. Um planeta Terra pré-catastrófico que nunca pode ser experimentado como realidade, mas visitado e para sempre desejado como possibilidade _ainda que irrealizável.

A fenda-fêmea | Juliana Notari

“Diva”, Juliana Notari, 2020.

Confesso que, do mais sincero de mim, gostaria de ter certeza de que os atuais e constantes ataques à artista pernambucana Juliana Notari fossem meros sintomas de um momento histórico aterrorizador cujos danos já são devastadores e seguirão sendo mais profundos, contundentes e irreparáveis.  Sobretudo, na medida em que, diante de tamanha tragédia, ainda em gerúndio, se escolhe, em manada, aportar uma naturalidade aos esmagamentos políticos, econômicos, sociais e psicológicos advindos deste acontecimento pandêmico. Gostaria de encontrar alguma justificativa, por mais banal que fosse, a esse culto ao ódio, puro e elementar, de quem se move em bando para promover a violência, o terrorismo psicoemocional e a degradação pessoal de uma trabalhadora da arte. E não há.

Nesse sentido, este texto não tem a menor pretensão de alcançar tais pessoas. Frente ao ódio, não há racionalidade possível que suporte uma conversa, um diálogo. Para mais além disso, ao ler tais comentários que destilam perversidade, e nada mais que isso, vê-se a pobreza de espírito e de linguagem. E que diante de tal fato, esforço algum, para promover processos de escuta e de troca de conhecimentos, seria relevante. O ataque em manada abarca nenhum pensamento, não protege qualquer direito, não respeita a dignidade moral de ninguém. Nenhum ato desses chamados “cidadãos de bem” está legitimado pelo próprio livro sagrado que dizem defender – e que por isso mesmo fica provado: não o conhecem, ou o desdenham.

É assustador e curioso que os autodenominados defensores da moral cristã tenham-se tornado o próprio fenômeno que as narrativas bíblicas tomam como abomináveis: a falsa moral e a ausência de amor e zelo para com “o próximo”. Também espantoso como demonizam a nudez e o erotismo, enquanto que um dos livros mais emblemáticos da bíblia é o Cântico dos cânticos do rei Salomão, também comumente usado como metáfora da relação do Cristo como noivo e sua Igreja como noiva. É dizer que a relação sexual e o prazer envolvido neste ato deveriam estar no âmbito do sagrado e não trágico e mecanicamente estigmatizado como algo da dimensão pornográfica que estes insistem em dizê-lo.

“os filhos de minha mãe, aborrecidos comigo,

puseram-me a guardar as vinhas;

a minha própria vinha não pude guardar.”

(Primeiro Canto versículo 6)

“Enquanto o rei está em seu divã,

meu nardo exala seu perfume.

O meu amado é para mim

como bolsa de mirra sobre meus seios;”

(Primeiro Canto versículos 12 e 13)

Necessário apontar, desde já, que nenhuma produção artística tem a função de aceder ao gosto comum ou defender uma moral em específico. É, sem dúvida, desejável que a linguagem artística se construa em um compromisso ético-estético com as problemáticas do seu tempo. É dentro desse parâmetro que o trabalho “Diva” de Juliana Notari acontece. Ao contrário do que se imagina, e de que alguns debates intentam prometer, é impossível encerrar um vocabulário estético dentro de estruturas assertivas e-ou conclusivas. No momento, parece-me insuficiente focar em “desvendar” a forma: é uma vulva, é uma ferida. A arte não se encerra nisso, diz respeito, sobretudo, às experiências que surgem dela, com ela, sobre ela e através dela.

Tal fato deixa bastante óbvio o abismo das diferenças que se tornam abissais. As tentativas de debates, cada vez mais, tomam a superficialidade de uma mirada binária entre “paladinos” de lados opostos, quando o que se desponta clamando por uma reflexão mais profunda são as pobrezas de linguagem e de repertório vital. As corridas em torno do ataque e da defesa da obra e da artista deixam aparentes o uso de uma linguagem estreita e a ausência de experiências de vida que aportem um repertório semântico-imagético plural e diverso. Penso ser alarmante que a fenda encarnada em meio a uma paisagem rural só consiga aportar duas imagens e, com essas, duas possibilidades apenas de leitura e experimentação da obra.

Quando falo de pobreza de linguagem e repertório vital, em absoluto, estou me referindo à norma culta, ao conhecimento livresco, ou ainda, ao excesso de viagens internacionais. Outrossim, experiências de-com ‘outredades’, paisagens  não-urbanas, conhecimentos científicos e não-científicos cujo Brasil aporta em riqueza e vastidão tais possibilidades. Digo isso, porque ao me deparar com tal fenda: nem vulva, nem ferida se me pareceram possibilidades estáticas de leitura. Basta viajar pelas Minas Gerais para dar-se conta que imagens similares acontecem naquelas paisagens de modo natural a partir de processos de erosão pluvial sobre a terra vermelha daquela região, como também, por intervenção mecânica devido à prática predatória extrativista. Imagens semelhantes também são possíveis de encontrar na natureza em uma diversidade quase infinita de flores, frutos e animais marinhos.

Desse modo, parece-me muito pouco encerrar a discussão no mimetismo da forma, ou ainda em sua perspectiva moral. Porque é próprio da arte a abertura para novas possibilidades de construção de conhecimentos coletivos e de subjetividades. Os trabalhos artísticos instauram  ‘campos estésicos’. Tais campos tornam possíveis experiências transformadoras. Trata-se de um fenômeno agenciado pelo encontro entre fruidora e fruidor e o trabalho de arte. A experiência estésica se dá no instante, não necessariamente imediato, em que um estado de entropia permite que conhecimentos cotidianos sejam desviados de seus usos vulgares para abrir caminhos a outras formas potentes de significados. Os arranjos desses conhecimentos, a partir de nossas próprias histórias, afetos e memórias, ao se por em “estese” com um trabalho de arte, retoma para si um desejo narrativo-criador que pode transcender os discursos tradicionais que têm força de normatividade. Trata-se de tomar para si uma caminhada poética, sobretudo, emancipatória, que surge a partir dali rumo a mudanças de paradigmas.

Creio que seja pertinente apontar que, para mais além do incômodo com a possibilidade da forma vulva-ferida, há o incômodo de que a obra tenha sido feita por uma artista mulher. É absolutamente impossível não considerar este fato. Em um país notadamente misógino e machista, uma artista mulher ter a rara possibilidade de tornar concreto um trabalho de arte de escala monumental já seria motivos suficientes de questionamentos sobre a legitimidade e a potência do trabalho. Mais ainda, se este trabalho é uma reivindicação histórica de que a mulher possa ser protagonista e narradora de suas próprias experiências de mundo. Some-se a isso quando se trata da experiência de dor e deleite de seu próprio corpo-fêmea.

Volto a pensar o trabalho de arte como fenômeno, sobretudo, o que de exógeno lhe atravessa. É muitíssimo animador de que se tenha percebido questões de classe e raça nos processos de construção da obra. O que falta, contudo, é a modulação do que se sente diante disso e como expressá-lo. Porque, sim, é um fato a existência de um racismo estrutural. Mas se trata de uma ação precipitada apontar qualquer tipo de racismo à artista, muito mais, sem conhecer as nuances das relações de trabalho e de afeto que ali foram criadas. A solução seria, em plena pandemia, escassez de recursos, não contratar pessoas pretas para trabalho remunerado em um projeto de uma artista branca? São complexidades como estas que não podem deixar de vir à tona nas discussões, sobretudo, quando se põem em jogo legitimidades e integridades de uma obra, de uma artista, de um espaço cultural, de um museu e todas as pessoas envolvidas nesse projeto.

Mais do que explicações autorreferentes das artes visuais, este trabalho de arte, demanda, com urgência, reflexões profundas sobre os modos de ser e estar no mundo não meramente opositores e-ou binários e isso passa, sobremaneira, pela completa ausência de modulações lexicais ao se expressar e que isso, em si mesmo, é um entrave para as possibilidades de novas experiências vitais. Não existe novidade de experiência sem a relação de ‘outredade’, tanto quanto, não é possível estabelecer vínculos com ‘outredade’ sem se amparar na complexidade da linguagem (seja imagética e-ou semântica). A “Diva” de Notari é uma fenda que aporta nossos muitos abismos e se faz notar, principalmente, por sua natureza-fêmea.